
El vínculo entre el consumo de gaseosas y bebidas con azucar y el exceso de peso es innegable, por lo que debemos desaconsejar su consumo, por lo menos entre horas.
El consumir un vaso de refresco de gaseosas u otras bebidas azucaradas en lugar de agua, acompañando a las comidas se ha vuelto una costumbre muy común en las familias. Una costumbre poco sana, si tenemos en cuenta las calorías y el alto grado de azúcares que estas bebidas suelen contener.
El Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard y la Asociación Americana de Dietistas, entre otras instituciones, advierten que el riesgo de obesidad infantil en niños que están acostumbrados a este tipo de bebidas incluso fuera de las comidas, por su alto contenido de azúcar y la baja saciedad que generan, ya que a diferencia de lo que muchos creen, no logran reducir la ingesta en la próxima comida.
Gaseosas y bebidas con azúcar, un mal hábito